domingo, 19 de abril de 2009

Apuntes 2

- La violencia que actúa sobre el cuerpo, junto con las sensaciones y marcamientos que la acompañan, constituyen el punto de partida o la condición primaria de la integración del individuo en la comunidad la estabilidad del mundo social.

- La Violencia física no sólo destruye, sino que es fundamentalmente productiva. Cada herida va creando una subjetividad, un interior al cuerpo, como encarnación de la norma y la ley de la comunidad a la cual el individuo se incorpora.

- De acuerdo con Jacques Derrida, hay una profunda relación o unidad entre el acto de violencia y el acto de escritura. La escritura es violenta en la medida que marca, separa, ordena, nombra y norma las inestabilidades y multiplicidades del cuerpo teniendo como efecto la ficción de un orden y armonía social.

- En la sociedad moderna, la violencia que ejerce el estado esta claramente legitimada por código de leyes escritas claramente definidas.

- En las sociedades más arcaicas y tribales, las normas de la comunidad y el parentesco se inscriben directamente sobre el cuerpo como señal de obediencia y pertenencia al grupo, por medio de la identificación entre aquellos que ejercen la violencia y aquellos que la sufren.

- En su celebre libro El Anti-Edipo, Delueze y Guattari sostienen que un régimen de poder dentro de una sociedad esta siempre asociado a régimen de signos. Pertenecer a una sociedad o comunidad es ser parte de un “Socius de inscripción donde el elemento esencial es marcar y ser marcado” como forma de comunicación y expresión corporal del poder de lo colectivo.

- En las sociedades tribales, da acuerdo a este entendimiento, la violencia adquieres sentido sólo si deja su huella o marca en el cuerpo por medio del tatuajes, la mutilación, la incisión asegurando la entrada de todo el cuerpo, o de cierto órganos en particular, a una alianza con la tribu.

- Siguiendo a Nietzsche, Deleuze y Guattari sostiene que la producción del dolor físico durante las ceremonias de escritura permite a la comunidad obtener placer del espectáculo del marcamiento; mientras la victima por medio del sufrimiento llega a identificarse con el perpetrador de la violencia y por ende con la comunidad.

o La huella, la marca, la cicatriz corresponden a signos que recuerdan el trauma de la violencia inicial se puede repetir nuevamente, transformándose así en códigos que regula las obligaciones y derechos entre el cuerpo marcado y el cuerpo de la comunidad. La cicatriz señala la posibilidad de repetición de la violencia ante la posibilidad de no cumplimiento de la normas de la comunidad.

o La escritura de cuerpo es una forma de apropiación material y simbólica del cuerpo individual por parte de la comunidad: las marcas ubican al cuerpo dentro de las jerarquías con su distribución de roles y obligaciones. En este sentido, la marca también simboliza la deuda permanente que tiene el individuo con el grupo.

o El marcamiento del cuerpo como señal del proceso de integración y socialización no sólo propio de las sociedades tribales. A través de la historia ha habido una relación directa, explícita, entre el sufrimiento corporal y la legitimación del poder político.

- Foucault da cuenta como en las sociedades aristocráticas y monárquicas, la tortura pública y el suplicio público del transgresor a la norma se transforma en mecanismo de legitimación del cuerpo del soberano. Aquí el cuerpo de la víctima es parte de un despliegue ritual en la plaza pública donde la confesión, la agonía y el desmembramiento de cuerpo del acusado sirven de mensaje para intimidar a la población y validar al soberano.

o El suplicio público tiene una estructura triádica que sostiene esa lógica de poder: el soberano, la víctima y la audiencia. En este contexto, hay un ejercicio de poder por parte del soberano que no solo va dirigido al cuerpo de víctima, sino a la población en su conjunto. El cuerpo del torturado se convierte en signo de la visibilidad y omnipotencia del poder soberano sobre sus súbditos.

- La tortura aún existe en la sociedad contemporánea, teniendo las mismas funciones de reproducción simbólica de la soberanía, pero con una variación significativa en relación a la situación feudal descrita por Foucault.

- En el contexto actual, la tortura es un ilegal y por ende secreto y clandestino. Aquí estamos nuevamente ante la producción de un víctima ritual que actualiza y empodera al soberano, lo que varia es la forma en la triada soberano, victima y audiencia constituyen una nueva realidad política.

o En este caso, el dolor físico de la tortura no va dirigida a otorgarle visibilidad al poder del soberano, sino a producir una situación de ambigüedad, ausencia, pérdida, incertidumbre y temor por medio de la no- existencia manifiesta de la victima.

o La figura del detenido desaparecido, por ejemplo, descansa sobre una ambigüedad en el mensaje por el poder político, donde todo el mundo sabe que hay víctimas de la represión pero no hay cuerpo de la victima o herida física para materializarla y confirmarla.

o La victima no sólo sufre la represión física, sino también el halo de duda e interrogaciones que se dejan caer sobre la veracidad de su testimonio y la experiencia de violencia.

- Esta incertidumbre o estado de ambigüedad al concepto de “maldad radical” que Hanna Arendt asoció al secretismo de los campos de concentración, y que busca la deshumanización y destrucción del individuo por medio de.

o El asesinato de la persona legal por medio de la discriminación y suspensión del estado de derecho.

o Destrucción de la persona moral: Hacer que la víctima se traicione a si misma y a la comunidad a cual pertenece.

o El asesinato de la subjetividad e individualidad, de la capacidad de acción.

- Siguiendo a Giorgio Agamben, podemos argumentar que el carácter secreto de la tortura moderna, involucra en ubicar a un individuo o grupo de individuos más allá de la ley y bajo el orden moral, convirtiéndose en Homo Sacer:
-
o Una categoría social de individuos cuya vida ya no cuenta como valida y legítima, y por lo tanto puede ser asesinado sin que el asesinato constituya un crimen: judíos, mujeres (Ciudad Juarez), homsexuales. Comunistas.etc.

- En este contexto, las dimensiones fenomenológicas del dolor corporal durante la tortura se convierte en una dimensión micro-política del espacio de violencia y terror. El dolor físico es un vehículo micropolítico donde se produce las transferencias de energías políticas y de sentido desde la víctima al perpetrador.

- El caracter secreto de la tortura en la sociedad contemporánea indica una disolución de las subjetividades e identidades por medio del dolor, aplicado no sólo por una arma, sino todo el contexto social.

- El Cuerpo en Dolor de Eleine Scarry: el cuerpo del torturado es reducido por medio del dolor a un objeto ritual a través del cual se produce la transferencia concreta y tangible del poder político. El uso político del dolor tiene varios efectos:

o En una sala de interrogación y tortura, no sólo hay una serie de tecnologías para causar dolor corporal bien conocidas y documentadas como el submarino, la picana, la parrilla, etc. Ahora en el contexto de la interrogación, en verdad todos los objetos del entorno cotidiano como las sillas, la cama, la mesa, la luz, son utilizados como instrumentos para generar dolor físico, generándose un sentido traumático en torno a ellos. Se produce una disolución de los límites existenciales entre el cuerpo y su entorno, donde el mundo se convierte en una amenaza constante.

o Esta amenaza constante también proviene simbólicamente del entorno afectivo del torturado. Sus seres cercanos (amigos, parejas y familiares) son nombrados constantemente por el perpetrador durante los interrogatorios como posibles victimas, de manera que el torturado percibe sus vínculos sociales y afectivos como fuente de angustia y temor, y de fuerte sentido de culpa.

o La víctima deja de sentir su cuerpo como propio. El cuerpo propio y sus órganos son percibidos como lugar que genera dolor y sufrimiento, volviéndose en un enemigo del cual la víctima no se puede separar. Esta perdida de corporal involucra perdida de la voz, en cuyo lugar quedan sólo los estertores del grito y el llanto.

o Por último, la tortura altera la percepción y la conciencia del detenido por medio de la producción de una verdad en acto de confesión, de manera que la víctima sienta que ha traicionado y se ha traicionado, terminando muchas veces identificándose con el perpetrador y su entorno. Se crea el efecto de una total perdida de subjetividad, y de separación radical del mundo social al cual el detenido pertenecía.

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