domingo, 19 de abril de 2009

Cuerpo

Todo parece indicar que el capitalismo no es un sistema que se expande geográficamente, sino hacia el interior del cuerpo. La maquina del espectáculo entra en nuestros cuerpos al mismo tiempo que nuestros cuerpos entran en la máquina. Nos movemos a pasos agigantados a un mundo post-humano. En cualquier caso, la economía de los afectos emergente de la “mediatización de la política” está lejos de ser una de condicionamiento y control absoluto. El cuerpo no es simplemente la superficie donde los regimenes de poder estampan su sello. Muy por el contrario, si el cuerpo es transformado en blanco del poder es precisamente porque es un umbral de fuerzas, potencialidades, afectos, intensidades y pulsiones que realizan su propia lectura y escritura del espacio que sostienen, fabricando una circulación de sentido que es autónoma del orden cultural y simbólico estructurado por el lenguaje.
El cuerpo no está simplemente marcado y disciplinado por la comunicación. El cuerpo posee además la capacidad de enviar y recibir los signos e inscribirlos en si mismo, así como la capacidad del ser el soporte ontológico de todo proceso de comunicación. Es el cuerpo quien lleva a cabo los intercambios y correspondencias simbólicas entre los diferentes códigos que están en juego.[1] Este múltiple movimiento es sólo posible porque el cuerpo es el sitio de fuerzas, energías y afectos que transmiten y canalizan los signos que recibe. Y estas fuerzas corporales, traduciendo el signo en un nuevo signo, también generan un exceso de significación a partir del signo original, forjando así un espacio para la elaboración de resistencias y sentidos políticos alternativos.
Como lo señaló Merleau-Ponty[2], “la carne” es el medio por el cual nosotros recogemos el mundo, el pliegue reversible y reflexivo entre el sujeto y el objeto. Como agente codificador y decodificador, el cuerpo puede ser definido como una “infra-lenguaje”[3], el signo del signo, ya que, por medio de su sistema sensorial y gestual, maneja todos los códigos, crea metáforas, se mueve de un sitio a otro, ensamblando y desensamblando territorios. De todos los sistemas lingüísticos, el cuerpo es el único que corporaliza el signo, traduciendo palabras e imágenes en formas, olores, sabores, sonidos, y luego en conceptos, que son a su vez traducidos en nuevo sonidos y olores, y así infinitamente, sin dejar a su vez de ser un signo en su propio derecho.
El cuerpo es la pieza perdida en el rompecabezas de lo político y su relación con la comunicación y la cultura. Quisiera terminar entonces con dos insinuaciones o anuncios teóricos:
Primero: el lugar de lo político no es el lenguaje, y mucho menos la comunicación, el lugar de lo política es – siguiendo a Baruch Spinoza- el cuerpo y sus afectos. Desde la teoría spinoziana de los afectos[4], cada cuerpo posee la capacidad de actuar sobre otros cuerpos y que otros cuerpos actúen sobre el. Diferentes modalidades de afectividad entre los cuerpos involucra diferentes grados de composición y descomposición del poder corporal tanto individual como colectivo, pero en ninguno de los caso es el cuerpo una hoja en blanco, sino que puede ser perfectamente activista y militante, que desde sus insurgencias afectivas entra al campo de disputas en que hoy se ha convertido la vida misma.
Segundo: siguiendo el giro hacia el cuerpo y sus afectos quisiera desplazar y desestabilizar el imperialismo de lo que ha sido conocido como el “giro lingüístico” en las ciencias sociales y humanidades. Son indudable los aportes de este giro: fundamentalmente reconocer que el lenguaje no es un instrumento transparente del sentido cuya función es representar la realidad tal como es, sino más bien un vehículo por medio del cual interpretamos, entendemos y construimos el mundo y a nosotros mismos, incluyendo lo político. De acuerdo al “giro lingüístico”, sin embargo, el cuerpo es entendido como lingüística o discursivamente constituido, por lo tanto no podemos tener acceso o entendimiento de lo somático desde fuera del lenguaje. Parafraseando a Weber, nuestros cuerpos están atrapados en la jaula del lenguaje.

Los últimos desarrollos de la teoría socio-cultural están buscando restaurar o rehabilitar el lugar político del cuerpo y sus afectos por medio de lo que se ha denominado una ontología post-deconstructivista.[5] Siguiendo el aporte de Lacan en su (no)definición de lo Real así como la mirada deleuziana del deseo entre otras, es plausible sostener que el “giro lingüístico” en las ciencias sociales y humanidades deja de lado aquellos residuos, efervescencias, fisuras o excesos de nuestra corporalidad que no pueden ser designados o nombrados por un orden simbólico-cultural o el imperio de la palabra, tal como toda un gama de afectos e intensidades que están fuera o perforan la significación social y son la base de cualquier proyecto de resistencia. Aquí el lenguaje es del orden de lo constituido, y el cuerpo del orden de lo constituyente. Esto no significa retornar a visiones cartesianas o fenomenológicas de pensar el cuerpo como ente unificado, orgánico, conciente, intencionado o individual, pero reivindicarse de una materialidad sintiente, quebradiza, múltiple y agenciada, y así poder descubrir que cualquier práctica discursiva ES siempre-ya una práctica somatizada, sujeta a los devenires, resistencias y descontroles del psiquismo del cuerpo. La verdadera problemática política entonces no es definir cuál es el régimen discursivo que nos constituye como sujetos, sino más bien preguntarse ¿cuál es el cuerpo en que nos ha tocado vivir, y que podemos o no hacer con él? Después de todo, el cuerpo es la más preciada y delicada arma que poseemos.

[1] Jose Gil, Metamorphoses of the Body, University of Minnesota Press, Minneapolis, 1998, p. 106.
[2] Merleau-Ponty, Phenomenology of Perception, London, Routledge and Pail Kegan, 1962. y The Visible and the Invisible, Evanston, Northwestern University Press, 1968.
[3] Gil, Metamorphoses of the Body, p. 110.
[4] Spinoza, Ethics, Wordworth Editions, Hertfordshire, 2001.
[5] Brian Massumi, “The Autonomy of Affect”, in Deleuze: a Critical Reader, Blackwell, Oxford, pp. 217-239. Ver también Claire Colebrook, “From Radical Representation of Corporeal Becomings: The Feminist Philosophy of Lloy, Grosz and Gatens”, Hypatia, Vol. 15, Nº 2, 2000, pp. 76-93. Una crítica de estas perspectivas la hace Clare Hemmings, “Invoking Affect: Cultural Theory and the Ontological Turn”, Cultural Studies, Vol. 19, Nº 5, September 2005, pp. 548-567.

Apuntes 2

- La violencia que actúa sobre el cuerpo, junto con las sensaciones y marcamientos que la acompañan, constituyen el punto de partida o la condición primaria de la integración del individuo en la comunidad la estabilidad del mundo social.

- La Violencia física no sólo destruye, sino que es fundamentalmente productiva. Cada herida va creando una subjetividad, un interior al cuerpo, como encarnación de la norma y la ley de la comunidad a la cual el individuo se incorpora.

- De acuerdo con Jacques Derrida, hay una profunda relación o unidad entre el acto de violencia y el acto de escritura. La escritura es violenta en la medida que marca, separa, ordena, nombra y norma las inestabilidades y multiplicidades del cuerpo teniendo como efecto la ficción de un orden y armonía social.

- En la sociedad moderna, la violencia que ejerce el estado esta claramente legitimada por código de leyes escritas claramente definidas.

- En las sociedades más arcaicas y tribales, las normas de la comunidad y el parentesco se inscriben directamente sobre el cuerpo como señal de obediencia y pertenencia al grupo, por medio de la identificación entre aquellos que ejercen la violencia y aquellos que la sufren.

- En su celebre libro El Anti-Edipo, Delueze y Guattari sostienen que un régimen de poder dentro de una sociedad esta siempre asociado a régimen de signos. Pertenecer a una sociedad o comunidad es ser parte de un “Socius de inscripción donde el elemento esencial es marcar y ser marcado” como forma de comunicación y expresión corporal del poder de lo colectivo.

- En las sociedades tribales, da acuerdo a este entendimiento, la violencia adquieres sentido sólo si deja su huella o marca en el cuerpo por medio del tatuajes, la mutilación, la incisión asegurando la entrada de todo el cuerpo, o de cierto órganos en particular, a una alianza con la tribu.

- Siguiendo a Nietzsche, Deleuze y Guattari sostiene que la producción del dolor físico durante las ceremonias de escritura permite a la comunidad obtener placer del espectáculo del marcamiento; mientras la victima por medio del sufrimiento llega a identificarse con el perpetrador de la violencia y por ende con la comunidad.

o La huella, la marca, la cicatriz corresponden a signos que recuerdan el trauma de la violencia inicial se puede repetir nuevamente, transformándose así en códigos que regula las obligaciones y derechos entre el cuerpo marcado y el cuerpo de la comunidad. La cicatriz señala la posibilidad de repetición de la violencia ante la posibilidad de no cumplimiento de la normas de la comunidad.

o La escritura de cuerpo es una forma de apropiación material y simbólica del cuerpo individual por parte de la comunidad: las marcas ubican al cuerpo dentro de las jerarquías con su distribución de roles y obligaciones. En este sentido, la marca también simboliza la deuda permanente que tiene el individuo con el grupo.

o El marcamiento del cuerpo como señal del proceso de integración y socialización no sólo propio de las sociedades tribales. A través de la historia ha habido una relación directa, explícita, entre el sufrimiento corporal y la legitimación del poder político.

- Foucault da cuenta como en las sociedades aristocráticas y monárquicas, la tortura pública y el suplicio público del transgresor a la norma se transforma en mecanismo de legitimación del cuerpo del soberano. Aquí el cuerpo de la víctima es parte de un despliegue ritual en la plaza pública donde la confesión, la agonía y el desmembramiento de cuerpo del acusado sirven de mensaje para intimidar a la población y validar al soberano.

o El suplicio público tiene una estructura triádica que sostiene esa lógica de poder: el soberano, la víctima y la audiencia. En este contexto, hay un ejercicio de poder por parte del soberano que no solo va dirigido al cuerpo de víctima, sino a la población en su conjunto. El cuerpo del torturado se convierte en signo de la visibilidad y omnipotencia del poder soberano sobre sus súbditos.

- La tortura aún existe en la sociedad contemporánea, teniendo las mismas funciones de reproducción simbólica de la soberanía, pero con una variación significativa en relación a la situación feudal descrita por Foucault.

- En el contexto actual, la tortura es un ilegal y por ende secreto y clandestino. Aquí estamos nuevamente ante la producción de un víctima ritual que actualiza y empodera al soberano, lo que varia es la forma en la triada soberano, victima y audiencia constituyen una nueva realidad política.

o En este caso, el dolor físico de la tortura no va dirigida a otorgarle visibilidad al poder del soberano, sino a producir una situación de ambigüedad, ausencia, pérdida, incertidumbre y temor por medio de la no- existencia manifiesta de la victima.

o La figura del detenido desaparecido, por ejemplo, descansa sobre una ambigüedad en el mensaje por el poder político, donde todo el mundo sabe que hay víctimas de la represión pero no hay cuerpo de la victima o herida física para materializarla y confirmarla.

o La victima no sólo sufre la represión física, sino también el halo de duda e interrogaciones que se dejan caer sobre la veracidad de su testimonio y la experiencia de violencia.

- Esta incertidumbre o estado de ambigüedad al concepto de “maldad radical” que Hanna Arendt asoció al secretismo de los campos de concentración, y que busca la deshumanización y destrucción del individuo por medio de.

o El asesinato de la persona legal por medio de la discriminación y suspensión del estado de derecho.

o Destrucción de la persona moral: Hacer que la víctima se traicione a si misma y a la comunidad a cual pertenece.

o El asesinato de la subjetividad e individualidad, de la capacidad de acción.

- Siguiendo a Giorgio Agamben, podemos argumentar que el carácter secreto de la tortura moderna, involucra en ubicar a un individuo o grupo de individuos más allá de la ley y bajo el orden moral, convirtiéndose en Homo Sacer:
-
o Una categoría social de individuos cuya vida ya no cuenta como valida y legítima, y por lo tanto puede ser asesinado sin que el asesinato constituya un crimen: judíos, mujeres (Ciudad Juarez), homsexuales. Comunistas.etc.

- En este contexto, las dimensiones fenomenológicas del dolor corporal durante la tortura se convierte en una dimensión micro-política del espacio de violencia y terror. El dolor físico es un vehículo micropolítico donde se produce las transferencias de energías políticas y de sentido desde la víctima al perpetrador.

- El caracter secreto de la tortura en la sociedad contemporánea indica una disolución de las subjetividades e identidades por medio del dolor, aplicado no sólo por una arma, sino todo el contexto social.

- El Cuerpo en Dolor de Eleine Scarry: el cuerpo del torturado es reducido por medio del dolor a un objeto ritual a través del cual se produce la transferencia concreta y tangible del poder político. El uso político del dolor tiene varios efectos:

o En una sala de interrogación y tortura, no sólo hay una serie de tecnologías para causar dolor corporal bien conocidas y documentadas como el submarino, la picana, la parrilla, etc. Ahora en el contexto de la interrogación, en verdad todos los objetos del entorno cotidiano como las sillas, la cama, la mesa, la luz, son utilizados como instrumentos para generar dolor físico, generándose un sentido traumático en torno a ellos. Se produce una disolución de los límites existenciales entre el cuerpo y su entorno, donde el mundo se convierte en una amenaza constante.

o Esta amenaza constante también proviene simbólicamente del entorno afectivo del torturado. Sus seres cercanos (amigos, parejas y familiares) son nombrados constantemente por el perpetrador durante los interrogatorios como posibles victimas, de manera que el torturado percibe sus vínculos sociales y afectivos como fuente de angustia y temor, y de fuerte sentido de culpa.

o La víctima deja de sentir su cuerpo como propio. El cuerpo propio y sus órganos son percibidos como lugar que genera dolor y sufrimiento, volviéndose en un enemigo del cual la víctima no se puede separar. Esta perdida de corporal involucra perdida de la voz, en cuyo lugar quedan sólo los estertores del grito y el llanto.

o Por último, la tortura altera la percepción y la conciencia del detenido por medio de la producción de una verdad en acto de confesión, de manera que la víctima sienta que ha traicionado y se ha traicionado, terminando muchas veces identificándose con el perpetrador y su entorno. Se crea el efecto de una total perdida de subjetividad, y de separación radical del mundo social al cual el detenido pertenecía.

Apuntes 1

- Desde los años 90s, se ha venido instalando dentro de las Ciencias Sociales y Humanidades una creciente e intensa investigación y reflexión teórica en torno al tema de la violencia y el cuerpo.

- Si bien dicha preocupación por el cuerpo y la violencia puede encontrar su origen en el trabajo de los llamados pos-estructuralistas franceses en los años 70s, más importante aún ha sido la creciente visibilidad mediática que ha cobrado el sufrimientos corporal como vehículo de terror político en diversas guerras, dictaduras y conflictos civiles en varias regiones y países del mundo durante los años 80 y 90.

- Quisiera comenzar a hablar sobre el tema que nos convoca, tratando en primer lugar de interrogar la efectividad epistemológica que las prácticas de reflexión académica en relación al tema de las violencias corporales como campo de investigación y estudio.

- Rara vez los académicos nos cuestionamos los supuestos sobre los cuales descansa el modo de producción de saber e intelectual dentro del el cual trabajamos. Rara vez damos cuenta de cómo la maquina de saber académico, con sus codificaciones y legitimaciones, involucra un estudio de la violencia que esta inscrito de antemano por acto de violencia epistemológica de reducción y reificación por medio de las técnicas de investigación el campo de estudio que buscamos representar.

- Hablar de cuerpo y violencia requiere como punto de partida una reflexión que cuestione los dispositivos y técnicas de percepción y narración que utilizan los investigadores sociales al acercarse un tema tan complejo e inestable como puede ser el impacto político-cultural de una situación límite como es la del cuerpo confrontando y sufriendo la violencia.


- Las preguntas que surgen aquí son las siguientes:

o ¿Cómo es posible estudiar, investigar, analizar y representar la violencia física en diferentes espacio de terror político y guerra, cuando estos espacios de violencia por si mismo dan cuenta de una clausura del sentido y una perdida de la coherencia en el mundo social?

o ¿Cómo podemos desde la academia ubicar los referentes de sentido en una situación donde las referencias culturales estables se han desvanecido drásticamente como resultado de la violencia y su impacto en el cuerpo?

o ¿Cómo podemos evitar que la mirada académica no se convierta en un vouyerismo desentendido que se hace participe epistemológicamente del abuso y el trauma?

o ¿Es posible aproximarse al estudio de la singularidad del horror y la atrocidad que la violencia conlleva sin verse afectado por el vértigo, la angustia y la desesperación que dicha situación envuelve?

o ¿Cómo podemos construir un lenguaje ahí donde el lenguaje ha desaparecido y sólo encontramos los sonidos guturales del grito y el llanto?

- Comenzar a responder a estas preguntas pasa por reconocer y dar cuenta de la crisis en los procesos de representación que la violencia y el sufrimiento corporal inevitablemente producen.

- Como lo señala Walter Benjamin el texto La Tarea del Traductor, la traducción del lenguaje original sería imposible sin que incluyera un desplazamiento del sentido original.

- A esto yo agregaría que la traducción del lenguaje original sería imposible sin cambio y efecto radical sobre el cuerpo del traductor.

- En relación a esto quisiera contarles una historia, la historia de Gab. Durante los años 80s y 90s, ella se desempeño como traductora e interprete dentro del Servicio de Salud Mental en la ciudad de Sydney, Australia, que se encargaba atender a victimas de la tortura que habían llegado a vivir a ese país como refugiados desde diferentes lugares de conflicto en el mundo.

- Como persona de origen uruguayo, ella se dedicaba a trabajar como interprete durante de la sesiones de terapia en las cuales participaban refugiados provenientes de Centro América, en particular El Salvador.

- Su papel era fundamentalmente servir de medio de comunicación entre el terapeuta y el paciente, manteniéndose siempre en una posición de aparente neutralidad afectiva en relación a la dinámica de la conversación. Dentro del espacio terapéutico, se desarrollaba un relato que daba cuenta de los detalles descriptivos de las situaciones de violencia por las cuales estas personas habían pasado en sus países de orígenes.

- Después de haber trabajado durante casi diez años en esto, Gabriela sufre un desmayo y una parálisis en lado derechos de su cuerpo que la obliga a dejar su trabajo. Los médicos no pueden identifica ningún problema físico y un terapeuta define que Gabriela a sufrido un trauma vicario.

- El ser testigo de tantos relatos de sufrimiento físico tuvo como consecuencia la somatización de la narración, internalizándolos y asumiéndolos como un dolor propio.

- Es posible que aquellos que desde las ciencias sociales y humanidades, estudien la violencia puedan verse afectados de la misma manera, muy en especial los antropólogos que realizan trabajos de campo etnográficos en el contexto in situ en donde ocurre la violencia como pueden ser los Territorios Ocupados en Palestina, el conflicto en Irlanda del Norte y Colombia, entre otros.

- Hablar de la Etnografia:

o Ir a vivir una comunidad por un año y familiarizarse con el lenguaje y los hábitos cotidianos de esa comunidad. Construcción de saber se base en la noción del “estar allí” y recoger la experiencia del Otro compartiendo su vida en situ.

- Allen Feldman, en el texto Estados de Emergencia Etnográfico, se refiere a las polaridades del trabajo de investigación etnográfico acerca de la violencia.

- Por un lado, el investigador vive institucionalmente fuera del cuerpo y la violencia del “objeto de estudio”, hablando del cuerpo dolorido desde la comodidad del aula universitaria y los fondos de financiamiento. Por otro lado, se encuentra trabajando dentro del campo político del horror, transformándose en testigos y muchas veces exponiendo su cuerpo a riesgos de las violencias del propio lugar.

- Por una lado, el investigador se enfrenta a un situación límite inimaginable e irrepresentable, y por otro, busca darle un lenguaje explicativo y ordenado a dicha situación límite.

- Aquí, sin duda, deberíamos hacer referencia a dos conceptos del psicoanálisis lacaniano que se han convertido en cruciales dentro del análisis cultural contemporáneo. Lo Simbólico y lo Real.

o Lo Simbólico se refieres al orden lingüístico-cultural dentro del cual internalizamos las normas morales de una sociedad y percibimos el mundo. El orden simbólico comienza a ser efectivo como resultado de la triangulación del complejo de Edipo, cuando el padre impone sus reglas y prohibiciones sociales, separando al vez al niño del cuerpo de la madre de manera irreversible.

o Lo Real se refiere al trauma de la separación que fuerza los deseos a ocupar el lugar de inconsciente por lo tanto no puede ser presentado por el lenguaje y el orden simbólico. Lo Real es aquellos aspectos tan siniestro y anyectos de nuestra vida psíquica-cultural que no es imposible encontrar un lenguaje para su representación.

o Las teorías, métodos y procedimientos técnicos de investigación del mundo del investigador están asociados normativamente con lo Simbólico. En cambio, el horror del objeto de estudio del cuerpo y la violencia se ubicarían en el lugar de lo Real, lo imposible de representar.

o La investigación involucra un ejercicio de poder donde lo Simbólico tiende a trata de encauzar y disciplinar las inestabilidades e incertidumbres que se ubican en lo Real.

- Si bien es cierto que los Estudios Culturales y la Teoría Crítica se han preocupado dentro de la academia de la problemática cuerpo violencia con un sentido que tiende a considerar la violencia y cuerpo con ámbitos cargados de subjetividad, la regla ha sido que la gran mayoría de los estudios sociológico y antropológicos acerca del sufrimientos que provoca la violencia, han compartido con las instituciones que ejercen la violencia los mismos supuestos epistemológicos y premisas metateóricas.

- Si bien una institución militar y policial es muy diferentes a una institución académica, hay una cierta base genética común que las hace parte del mismo sistema de parentesco.
- Este parentesco se basa en el hechos que a través de la historia ha existido un relación política bastante directa entre las instituciones que producen la Verdad y aquellas que producen el dolor.

- Ya es bastante conocido el argumento de Michel Foucault en Vigilar y Castigar, quien señala que la verdad de la soberanía es en parte por el acto de confesión y suplicio público corporal al cual es sometido el cuerpo de quien transgredí el poder del soberano.

- La crítica literaria Page Dubois, lleva este argumento aún más allá en su libro Tortura y Verdad. De acuerdo a Dubois, tanto los antiguos Griegos como los Romanos utilizaron la tortura como parte integral de su sistema jurídico.

o Según Dubois, la palabra tortura viene del Latin torqueo que describe el proceso donde el cuerpo de la victima es estirado y torcido en el potro de los tormentos.

o Los griegos, por su lado, para identificar la tortura, usaron la palabra basanos, que significa examinación, prueba o evaluación, evocando un suerte de fé absoluta en su uso como mecanismo para extraer la verdad.

o ¿Quiénes estaban sujetos al basanos? Todos los esclavos llamados servir como testigos en casos importante. Aquí la evidencia entregada por los esclavos era admitida como verdadera y legal sólo si era extraída bajo la tortura, suponiendo que sólo el dolor físico era la justa medida de la verdad.

o Existía también el supuesto que la evidencia entregada por esclavo en la tortura era más fidedigna que la evidencia entregada por un ciudadano o un hombre libre.

o Según Dubois, para los antiguos Griegos, “El hombre libre, el ciudadano, precisamente por que posee la facultad de la razón, tiene la habilidad de mentir libremente…..El esclavo, en cambio, incapaz de pensar racionalmente, sólo puede producir una verdad bajo coerción”

o El basanos es precisamente extraer la verdad del cuerpo de otro excluido y marginado que sólo es capaz de producir conocimiento, como si la verdad estuviese excluida del reino de la experiencia ordinaria.

o Dubois señala que la obsesión del pensamiento occidental por encontrar la verdad escondida de las cosas, principio que también sustenta el modo de producción académico, tiene sus raíces en el generar dolor en cuerpo del esclavo.

o De acuerdo esta, la búsqueda de la verdad no deja de involucrar un momento de violencia que se encarna en procedimientos de investigación y observación académica. Donde el otro investigado siempre es un sujeto que, como el esclavo, esta siempre fuera de la institucionalidad que lo interrogar por la verdad. El Otro como “objeto de estudio” es la base de saber académico sin disfrutar de los derechos de ser académico.

- Para el pensamiento occidental, el cuerpo, y el cuerpo del Otro en particular, se transforma en una suerte de obstáculo que no permite que podamos acceder a la razón y la verdad. La razón y la verdad pueden ser liberada por medio del abandono, la destrucción de cuerpo.

o Tanto para los antiguos Griegos, como para el pensamiento judeo-critiano, y después la Ilustración, el cuerpo es considerado una fuente interferencia y peligro pecaminoso para el desarrollo la Razón.

o Para Platón el cuerpo, como parte de la materia, es un lugar de imperfecciones que denigra el reino superior de la Idea.

o Para le Cristianismo, el cuerpo es lugar que muere, una fuente de pecado y error.

o El pensamiento cartesiano, al enfatizar la oposición binaria entre cuerpo y mente, le otorga un lugar superior a esta última.

- Esta visión de cuerpo en pensamiento occidental tiene varias consecuencias para las ciencias sociales modernas en relación al tema de cuerpo y violencias que nos convocan:
o El cuerpo es entendido simplemente como un objeto pasivo, sin capacidad de producir saberes propios, un efecto de las reacciones de poder.

o La violencia jamás es entendida en su propio derecho, sino como síntomas o epifinomento que es considerado más esencia. Jamás se considera a como punto de partida de la investigación, siempre es el efecto de otra dimensión que esta fuera de la violencia misma.

o Durkheim y los estructural-funcionalistas:

§ La violencia es siempre producto de la anomia, de inhabilidad de los individuos de ajustarse a los cambios en el estructura social. La violencia es inherentemente disfuncional.

o Weber y la sociología interpretativa o hermeneútica:

§ La violencia se entiende a partir de las motivacióne subjetivas y las creencias de un sujeto como el Estado

o Marx y la teoría crítica:

§ La violencia como resultado de ciertas relaciones de clase y producción en la sociedad.

Lo Abyecto

Lo abyecto corresponde al límite de la experiencia, límite al cual nos podemos acercar sin ni si quiera tocar. Lo abyecto carece de forma y por lo tanto es no-identificable porque se encuentra en el lugar donde las conciencia y el sentido no pueden llegar. Se encuentra ahí, en la cercanía, pero no lo podemos asimilar.

Lo abyecto se encuentra en oposición al ser y la existencia. No tiene nombre, lo cual no significa que no existe. Lo abyecto en el filo de la no existencia y la alucinación de una realidad que, si la reconozco, me aniquila. Lo abyecto es, por definición, el signo de un objeto imposible y perdido, una frontera, un límite.

La cultura, ahí donde el la subjetividad individual y el sentido son establecidos, se produce en un proceso de contraste con la carencia de sentido que involucra lo abyecto. Las expresión más prominente de lo abyecto es la presencia del cadáver. La muerte señala el colapso de las fronteras entre lo viviente y lo no viviente. Mientras estamos vivos, nuestros cuerpos están constantemente expulsando deshechos con el objeto de sobrevivir. Cuando estamos muertos todo el cuerpo se convierte en deshechos, en un lugar de rechazo y suciedad.

La experiencia abyecta de la muerte amenaza con destruir la autonomía del sujeto que se entiende así mismo como dador de sentido. Abyecto es la línea donde soportable se vuelve insoportable, donde el sufrimiento se vuelve insufrible. Es el umbral donde el sujeto entra en proceso de desintegración. Un cuerpo sin órganos, un plano de inmanencia vacío.

Las prohibiciones sobre conductas y comidas, y que recaen sobre la polución y la suciedad del cuerpo, son las más elementales y arcaicas formas de abyección. Pero que a la vez permiten la creación de identidades estables donde hay una clara delimitación entre lo puro y lo impuro, lo limpio y lo sucio. Las identidades son creadas por medio de la expulsión de aquellas categorías sociales que son consideradas abyectas. El orden social no podría existir sin la definición de ciertos espacios de polución e impureza con los cuales se contrasta y a partir de los cuales se define.

Lo abyecto no puede ser totalmente reprimido a pesar de sus grados exclusión. Lo abyecto constantemente regresa para desconstruir cada construcción, ya sea filosófica, teológica, social o económica. A pesar de los intentes culturales de erradicar lo abyecto, los seres humanos siempre permanecemos vulnerables a sus proceso de transformación de la realidad. Esta vulnerabilidad es una oportunidad para la violencia, la capacidad siempre presente para socavar los fundamentos de la vida cultura in lo abyecto. El terror es seguir la política de lo abyecto.
Kristeva, Julia, Poderes de la Perversión, Buenos Aires, Siglo XXI, 1995. Capítulo I.

domingo, 12 de abril de 2009

Programa

Magíster en Estudios Culturales
Universidad ARCIS

Espacios de Violencia: Cuerpo y Terror
Académico: Dr. Sergio Fiedler
sergiofiedler@hotmail.com

Descripción:

Este curso apunta a discutir e interrogar desde una perspectiva semiótico-fenomenológico las formas simbólicas, prácticas materiales y estrategias narrativas a través de las cuales la relación entre cuerpo, espacio y violencia son culturalmente elaboradas como institución política en el contexto del nuevo orden global, considerando casos etnográficos y en particular la experiencia latinoamericana. El curso pondrá un énfasis particular en la manera en que las violencias cotidianas transforman al cuerpo en signo y emisario de un mensaje político-cultural, así como también en un espacio existencial de sufrimiento físico donde la transferencia micro-política del poder se hace posible y tangible.

Sesión 1: Violencias epistémicas y estados de emergencia etnográficos

Introducción. El no-lugar del cuerpo en el pensamiento occidental. Lo abyecto y lo siniestro como problemas epistemológicos y los limites de las Ciencias Sociales. La mirada desde los Estudios Culturales. Narrativas de violencia: Donoso y Bolaños.


Sesión 2: La experiencia corporal de la violencia política

La relación entre cuerpo personal y cuerpo político. El dolor físico como forma de quiebre y transformación de la subjetividad. El papel micropolítico del dolor físico en el contexto de encarcelamiento y tortura. El cuerpo del dolor como emblema y espectro en la construcción del espacio político posdictatorial. Documental: La Flaca Alejandra

Sesión 3: El cuerpo como lugar de rebelión y resistencia

El cuerpo y sus afectos como lugar de producción contraviolencias. La relación entre cuerpo, multitud y la constitución de movimientos sociales como alternativa democrática.

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